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Miles de personas protestan en Hong Kong en desafío al líder chino en el 20º aniversario de la madre patria

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Miles de personas salieron hoy a las calles de Hong Kong para exigir más democracia y protestar contra las injerencias del Partido Comunista chino (PCCh) en sus asuntos internos, en un día en el que se conmemora el 20º aniversario de la vuelta de esta ex colonia británica a la madre patria. Horas antes de su inicio, el presidente chino, Xi Jinping, había advertido a los activistas de la ciudad que Pekín no tolerará desafíos a la autoridad del Gobierno central y a su soberanía sobre el territorio.”Poder para el pueblo”, “Democracia para Hong Kong ahora”, “Libertad para Liu Xiaobo” o ” Un país dos sistemas, una promesa vacía”, son tan solo algunos de los lemas entonados por los 60.000 asistentes que, según los organizadores, desafiaron a la lluvia al acudir a una cita que se celebra todos los años en esta simbólica fecha.”Protestamos contra la violación de la promesa que nos hizo en el pasado el Gobierno central de permitirnos tener democracia real”, aseguró Helena Wong, legisladores del Partido Democrático y asistente a la marcha, a EL MUNDO. “El presidente chino debería pensar que los partidos afines a Pekín y los comunistas de la ciudad son los primeros que dividen a Hong Kong y nos han polarizado. Los partidos de la oposición no somos los únicos responsables”, añadió en referencia a las palabras amenazantes de Xi.La divisiónAunque la división ya venía gestando de antes, el Movimiento de los Paraguas de 2014 a favor de una mayor democracia y otros incidentes como el secuestro de cinco libreros de Hong Kong que reaparecieron más tarde en la China continental o la inhabilitación de dos legisladores independientes del Parlamento local han provocado una profunda polarización social. Por un lado, están los que apoyan al PCCh y minimizan o niegan sus excesos y, por otro, están los que temen que el territorio esté perdiendo sus derechos y libertades, garantizados por el ‘un país dos sistemas’ que rige en su vida política desde 1997.”Me siento pesimista por nuestro futuro. Por eso quiero, ahora que aún podemos, salir a la calle para mostrarles a las autoridades nuestro desencanto y decirle al mundo lo que nos está pasando. No nos van a poder silenciar”, relató a este diario un emocionado Carver Law, manifestante de 47 años. Además de colectivos LGTBI, medioambientales, educativos o religiosos como Falun Gong (que está prohibido en China), en la marcha de este año estuvo muy presente la figura de Liu Xiaobo, el premio Nobel de la Paz chino encarcelado en su país y que ahora está ingresado con un cáncer de hígado terminal. Desde que se supo de su estado, Hong Kong ha acogida varias vigilias y otros actos para pedir por su puesta en libertad, en un caso que ha afectado emocionalmente a muchos ciudadanos.Las masas no secundanSin embargo, pese a que a que la ocasión pintaba propicia para que la ciudadanía descontenta se volcara en masa en las protestas, lo cierto es que el número de asistentes estuvo por debajo de lo que esperaban los organizadores (unas 100.000 personas). De esta forma, se reafirma la tendencia observada en las últimas convocatorias, que han visto cómo la cifra de manifestantes disminuye paulatinamente. “La gente está cansada después de tantas movilizaciones”, aseguró hoy a EL MUNDO Alex Chow, uno de los jóvenes que en 2014 lideró las protestas callejeras. Sin embargo, aunque reconoce que la falta de resultados tangibles puede hacer mella en algunos, no cree que esto se traduzca en un menor apoyo al movimiento democrático. “No creo que estemos perdiendo las calles, solo hay que ver los resultados de las últimas elecciones de septiembre (los pandemocráticos ganaron el 60% de los votos). Pero sí que es verdad que la gente se está centrando en otras plataformas y medios para dar salida a su descontento y sus ganas de cambio”. Nathan Law, otro de los líderes de aquel movimiento y que hoy ocupa un escaño en el Parlamento local, achacó esta tendencia al patrón de los movimientos sociales que, tras un momento de subida (como fue 2014 y 2015), experimenta otro de bajada. “Tenemos que aprovechar estos tiempos para construir una sociedad civil más fuerte que esté preparada para el siguiente movimiento de masas”, aseguró a EL MUNDO hace días en su despacho.Al igual que durante los tres días que ha durado la visita de Xi, la Policía tuvo una presencia muy notable durante la manifestación, y no permitió que se produjera ni un solo encontronazo entre los manifestantes y algunos grupos pro Pekín que les aguardaban en diferentes puntos del recorrido. Al poco de que finalizara la marcha, la icónica bahía Victoria acogió un impresionante espectáculo de pirotecnia con el que se puso fin a los fastos de este 20 aniversario.